Jordi-Jesús Muñoz, un estudiante de Máster en Integración Europea en la Universitat Autònoma de Barcelona, estudió en la Russian Presidential Academy (RANEPA) en Moscú de febrero a julio del 2017. Durante su estancia cursó asignaturas en relaciones internacionales, derecho internacional, cultura y lengua rusa, business negotiation y estudios diplomáticos en la Facultad de Administración Pública y Servicio Civil de RANEPA.

Tras concluir su Máster, trabaja como consultor junior para proyectos en el sector público en una de las consultorías más importantes en España.

 “Definitivamente creo que mi estancia en Rusia me ha ayudado tanto a nivel personal como profesional. Por un lado he podido conocer mucha gente de culturas muy distintas a la mía, y conocer un país y un sistema que gana importancia en el panorama internacional. A nivel académico, algunas asignaturas fueron muy interesantes. A nivel profesional sí me ha hecho dar un salto cualitativo. Sumada a mi experiencia previa en Estados Unidos, sí he notado que el haber estado en Rusia en una de sus principales universidades te hace más atractivo para empresas multinacionales. Evidentemente, todo esto sumado a tu trabajo duro.

Tengo muchos recuerdos especiales, principalmente con los amigos que hice y cuando iba descubriendo la ciudad y la lengua rusa. Me acuerdo cuando descubrí un plato muy habitual en Rusia, el khachapuri, que me encantó y del que he aprendido la receta y lo cocino todavía en casa.

Momentos difíciles también hubo. Cuando llegué a Moscú la temperatura estaba entre los -20 y los -30, y fue difícil acostumbrarse a ese frío siberiano viniendo de Barcelona. Tampoco fue fácil relacionarse con los rusos y la vida en la calle. La sociedad rusa es por lo general menos abierta que la española, y en ocasiones me resultó duro no sentir esa calidez de la gente.

Me gustaría animar a cualquier persona interesada para que sea valiente y emprenda una experiencia de este tipo. El mundo profesional es duro y cada vez más se valoran las experiencias internacionales, sobre todo en países no europeos ni habituales para los estudiantes europeos.  Claro que a veces resulta duro, pero definitivamente merece la pena.”